Obedecer a Dios y a Su mensajero
- Red Corán
- Mar 23, 2022
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Autor: Abdul Malik Moreno,
Oh vosotros que creéis! Obedeced a Dios y obedeced al Mensajero
Esta llamada coránica repetida en múltiples aleyas es entendida mayormente como la obediencia a Dios en cuanto a la revelación divina y la obediencia al mensajero en cuanto a lo que se denomina sunnah o su manera de procederextraída de multitud de relatos. El resultado de este entendimiento es que cada facción o rama ycada grupo por pequeño que sea, acaba entendiendo esa sunnah de manera distinta al resto con lo que esa llamada a obedecer al mensajero se ha convertido en algo que no se puede definir de manera concreta. De hecho, si preguntamos a distintas personas de distintos grupos nos van a decir sin lugar a dudas que la sunnah es algo casi obligatorio a la vez que cada uno de ellos la va a definir de manera distinta por lo que a una persona que esté interesada en comprender el islam se le va a hacer complicado comprender algo que los propios musulmanes no tienen claro.
Es por esta razón que me propongo hacer una lectura de esta llamada desde una óptica diferente, no de la sunnah en sí ya que eso sería deambular en un callejón sin salida como el resto de exposiciones, sino más bien desde una reflexión a partir del texto sagrado.
¿Qué es lo que quiere decirnos Dios cuando nos pide que le obedezcamos a Él y obedezcamos también al mensajero?
Primeramente la llamada más reiterada en el Corán es la de vislumbrar a Dios a partir de lo creado; los ciclos estacionales, la creación del ser humano, de la Tierra y todo lo que contiene usando en muchas ocasiones la fórmula Wa que mayormente se entiende y traduce como un juramento; Juro por la claridad de la mañana…Juro por la aurora etcétera, pero lo cierto es que Dios en el Corán cuando quiere jurar usa la expresión Uqsim que es realmente un juramento, por lo que la expresión Wa nos indica a tener en consideración algo, es decir, Considera la claridad de la mañana…Considera la aurora etcétera como forma o manera de llegar a vislumbrar en ello a Dios en su creación.
Existen muchas aleyas que hacen referencia a que ese conocimiento de Dios es en realidad algo conocido por prácticamente toda la humanidad y que pocos son los que realmente no creen en nada y que básicamente ese rechazo a la creencia es porpura terquedad;
Y es así: si les preguntas: "¿Quién ha creado los cielos y la tierra, y ha hecho que el sol y la luna estén sujetos [a Sus leyes]?" --seguro que responden: "Dios. "¡Qué deformadas están sus mentes! (29:61)
Y ES ASÍ [con la mayoría de la gente]: si les preguntas: "¿Quién ha creado los cielos y la tierra?" --seguro que responden: "Dios. "Di: "¡[Entonces deberíais saber que] la alabanza pertenece por entero a Dios!" --pues la mayoría de ellos no saben [lo que eso implica]. (31:25)
Estas dos aleyas son suficientes -a pesar de no ser las únicas- para comprender que la creencia en el ser Creador es algo ligado al ser humano y es aquí donde cobra sentido la primera de las dos obediencias, es decir, ya que crees que es Dios el creador de los cielos y la tierra, que es Dios quien sostiene su creación a partir de unas leyes…Obedécele! Obedece a quien sabes que te ha creado a ti y a todo cuanto ves y percibes, esa es en mi opinión la obediencia a la primera de las obediencias.
En segundo lugar tenemos la obediencia al Mensajero que es donde existe la mayor divergencia por lo que hay que observar el trato que tiene Dios con el mensajero. Sobre esto hay una tremenda confusión al no discernir y por tantono separar el rol de mensajero con el rol puramente humano del mensajero, es decir, el mensajero trae directamente de Dios y su tarea es trasmitir lo que se le está revelando sin añadir ni restar, trasmitir tal cual recibe, luego como ser humano su esfuerzo es seguirlo y en esto entran todas las condiciones humanas incluida la equivocación y el error como parte intrínseca de la naturaleza.
Podemos observar cuando el Corán se refiere a los profetas usando la palabra árabe Nabí que lo hace a personas que conviven con su pueblo a quienes llaman a sus gentes a regresar a Dios haciendo uso de la razón. En cambio, los mensajeros reciben directamente de Dios una revelación y su misión es distinta; dejarse recibir el mensaje poniendo todo su ser en ello, trasmitir el mensaje tal cual le es revelado y seguirlo, pero ojo, ya como ser humano y este caso ya como profeta, es decir, Dios se refiere a los profetas como seres humanos con las necesidades propias de seres humanos sin que estos estén exentos de error.
La obediencia al mensajero es la obediencia a aquello que trae, es decir, obedecer el mensaje que está trasmitiendo pues lo que trae lo trae directamente de Dios sin que haya en él alteración alguna; un enviado de Dios, que [les] transmita revelaciones puras, (98:2).
Di: «Yo no os digo que posea los tesoros de Dios, ni conozco lo que está oculto a los sentidos, ni os digo que yo sea un ángel. Sólo sigo lo que me ha sido revelado.» Di: « ¿Son iguales el ciego y el que ve? ¿Es que no razonáis?» (50) Y advierte con él (el Corán) a quienes teman ser congregados hacia su Señor que no tienen otro protector ni intercesor que Él, para que así sean temerosos. (6:51)
¡Obedecer a Dios y obedeced al Mensajero y sed precavidos! Pero si dais la espalda, sabed que Nuestro Mensajero sólo es responsable de transmitir la revelación con claridad. (5:92)
Y los idólatras dicen: «Si Dios hubiera querido no habríamos adorado nada aparte de Él, ni nosotros ni nuestros padres, ni habríamos declarado nada prohibido sin Su permiso.» Eso mismo hicieron quienes les precedieron. ¿Acaso la responsabilidad de los Mensajeros es otra que transmitir el mensaje claro? (16:35)
El mensaje divino está exento de error, es puro, purificado y purificador, libre de cualquier contradicción, claro y conciso.
¿Acaso no meditan el Corán? Si procediera de otro distinto que Dios, sin duda, habrían encontrado en él abundantes contradicciones. (4:82)
Dios hace descender la mejor de las enseñanzas en forma de una escritura divina con total coherencia interna, que repite cada formulación [de la verdad] de diversas formas --[una escritura divina] ante la cual se estremece la piel de los que temen a su Sustentador: [pero] después su piel y sus corazones se distienden con el recuerdo de [la gracia de] Dios....Así es la guía de Dios: con ella guía Él a quien quiere [ser guiado] –pero aquel a quien Dios deja que se extravíe jamás podrá hallar quien le guíe. (39:23)
Hay multitud de aleyas que dejan claro que el único propósito del mensajero es la trasmisión del mensaje por lo que se desprende que la obediencia al mensajero es realmente al mensaje y no a la figura humana del mensajero
Y Muhammad no es más que un Mensajero. Antes de él hubo también otros Mensajeros. ¿Acaso si muere o es matado volveréis a vuestras creencias anteriores? Pues [sabed que] quien vuelva a sus creencias anteriores no puede perjudicar a Dios en absoluto. Y Dios pronto recompensará a los agradecidos. (3:144)
Muhammad, sobre él la paz, fue un ser humano tal y como lo fueron los mensajeros anteriores, esto implica que su naturaleza tenía las mismas necesidades y tal como es la naturaleza humana, no estaba exento de error;
CIERTAMENTE te hemos dado una clara victoria, (1) para que Dios te muestre Su perdón por todas tus faltas, pasadas y futuras, te otorgue la medida completa de Sus bendiciones, y te guíe por un camino recto, (48:2)
En el Corán hay varias amonestaciones por parted e Dios a la figura del hombre Muhammad en cuestiones puramente mundanas poniendo en relieve ciertas dotaciones negativas propias de la naturaleza humana como la precipitación
¡Que Dios te perdone! ¿Por qué les distespermiso antes de que se te hiciera evidentequien decía la verdad y de saber quiénesmentían? (9:43) ¸
…pues el hombre es dado a precipitarse [en sus juicios]. (17:11)
¡FRUNCIÓ el ceño y volvió la espalda (1) porque el ciego se acercó a él! (2) Pero, que tú sepas [Oh Muhámmad,] quizá podría haber crecido en pureza, (3) o haber sido advertido [de la verdad], y haberse beneficiado de esta advertencia. (4) En cambio, a quien se cree autosuficiente -- (5) a ése le das toda tu atención, (6) aunque tú no eres responsable si no se purifica; (7) pero al que acudió a ti lleno de fervor (8) y con temor [de Dios] – (9) ¡a ése no le prestas atención! (80:10)
No pensemos que con esto estoy tratando de rebajar la figura de Muhammad, más bien al contrario, es derribar el ídolo que se ha hecho en torno a su figura donde se presenta a un hombre puro que jamás cometió un error o un pecado sacado todo esto de relatos absolutamente contradictorios y que todo lo que hacía forma parte de la revelación mientras que la misma revelación amonesta ciertas cosas que hizo, cosa absolutamente normal al tratarse de un ser humano.
Otras aleyas que nos llevan a ver que esa obediencia es a la revelación y no a una figura humana las encontramos en sura Al Maida (5) donde primeramente habla de los que recibieron la Torah;
Pero ¿cómo es que acuden a ti para que juzgues --cuando tienen la Tora, que contiene los preceptos de Dios-- y luego dejan a un lado [tu dictamen]? Esos tales no son [verdaderos] creyentes. (43) En verdad, hicimos descender la Tora, en la que había guía y luz. En base a ella los profetas, que se habían sometido a Dios, administraron justicia a los seguidores del judaísmo; como hicieron los [primeros] hombres de Dios y los rabinos, ya que parte de la escritura de Dios había sido confiada a su custodia; y [todos] ellos dieron testimonio de su verdad. Así pues, [Oh hijos de Israel,] no temáis a los hombres, sino temedme a Mí; y no malvendáis Mis mensajes por un provecho insignificante: pues quienes no juzgan de acuerdo con lo que Dios ha hecho descender, esos, precisamente, son los que niegan la verdad. (44)
En posteriores aleyas del mismo sura vemos que se refiere a los cristianos;
Que los seguidores del Evangelio juzguen de acuerdo con lo que Dios ha revelado en él: pues quienes no juzgan en base a lo que Dios ha hecho descender - ¡esos, precisamente, son los perversos! (47) Y te hemos revelado a ti [Oh Muhammad] esta escritura divina, que expone la verdad, como confirmación de la verdad de lo que aún queda de revelaciones anteriores y como determinante de lo que de ello es verdadero. Juzga, pues, entre los seguidores de revelaciones anteriores de acuerdo con lo que Dios ha hecho descender, y no sigas sus erróneas opiniones en contra de lo que te ha llegado de la verdad. A cada uno de vosotros le hemos asignado una ley y un modo de vida [distintos]. Y si Dios hubiera querido, ciertamente, os habría hecho una sola comunidad: pero [lo dispuso así] para probaros en lo que os ha dado. ¡Competid, pues, unos con otros en hacer buenas obras! Habréis de volver todos a Dios: y, entonces, Él os hará entender aquello sobre lo que discrepabais. (48)
Para analizar estas aleyas hay que tener en cuenta que en el siglo VII cuando fueron reveladas ya existían tanto el Talmud como el Papado o clero cristiano quienes dan por palabra inspirada por Dios a todo aquello aportado por los rabinos talmúdicos así como el Sanedrín y lo dicho por Pablo de Tarso, es decir, tal cual es ahora fue antes en esta cuestión pues los judíos interpretan su Revelación mediante textos como el Talmud o la Guemará y los cristianos hacen lo mismo con la figura de Pablo de Tarso y su clero con lo que el Corán califica de erróneas las opiniones surgidas de esos textos y llama a guiarse y juzgarse únicamente con lo que fue revelado así como le dice a Muhammad que juzgue en base a la revelación que está recibiendo y no le pide que dé su opinión o emita un juicio por su cuenta.
Sobre esto vemos en la siguiente aleya cómo han puesto a la misma altura que la revelación lo dictado por sus rabinos y monjes;
Han tomado a sus doctores de la ley y a sus sacerdotes por sus señores en lugar de Dios, así como al Mesías hijo de María, a pesar de que se les ordenó que adoraran solamente al Dios Uno. No hay otro dios excepto Él. ¡Glorificado sea por encima de lo que Le asocian! (9:31)
Y quizás la más contundente y más clara de todas la encontramos en sura Ali Imran ;
Di: «¡Oh gente de la Escritura [Sagrada]! Venid a una palabra igual para vosotros y nosotros: Que no adoraremos más que a Dios y que no asociaremos nada a Él y que no nos tomaremos unos a otros como señores junto a Dios.» Y si dan la espalda, decidles entonces: «Sed testigos de que nosotros nos hemos sometido.» (3:64)
En esta aleya es Muhammad quien por orden de Dios dice a quienes recibieron la revelación con anterioridad (judíos y cristianos) que no se van a tomar a sí mismos, unos a otros, como señores, es decir, como a seres dignos de ser seguidos en detrimento de Dios.
Hay que tener muy en cuenta que el Corán no es un libro histórico que enseña lo mal que lo hicieron los que recibieron revelaciones divinas con anterioridad sino más bien el Corán es una advertencia de cuál es el proceder humano. i somos sinceros a pesar de nuestros apegos a aquello que hemos heredado, vemos claramente que a día de hoy la gran mayoría de musulmanes toman tanto al ser humano Muhammad como a los sabios como señores guiándose con relatos atribuidos y multitud de sentencias que acabandesfigurando el propósito y la meta de la revelación coránica.
Así como la inmensa mayoría de judíos toma su guía del Talmud y los cristianos de los textos de Pablo, ocurre que la inmensa mayoría de musulmanes toman su guía de lo que se conoce como Sahih así como de las diferentes escuelas de jurisprudencia y entre los tres grupos son muy pocos los que toman directamente de la Fuente que no es otra que la revelación divina.
Podemos concluir por tanto, que la obediencia en Dios es a obedecer a Aquel que se sabe creador y por tanto es reconocido. Obedecer al mensajero es; ahora que obedeces a Dios, Él te dice que obedezcas su mensaje que como hemos visto no se refiere únicamente al Corán sino a que cada creyente debe obedecer el mensaje portado por su mensajero Ya que cada comunidad ha recibido un mensaje que debe ser obedecido.
Dios ha decretado: “¡Ciertamente, venceré, Yo y Mis mensajeros!” ¡Realmente, Dios es fuerte, todopoderoso! 58:(21)
Y ciertamente sólo Dios es conocedor de lo que hay en los corazones.
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